Votar, organizarse, luchar

 © Marc Ordinas i Llopis / Wikimedia Commons
¡Por una República Socialista Catalana! ¡Por una Confederación de Repúblicas Socialistas Ibéricas!

Las elecciones catalanas del próximo 27 de septiembre suponen una gran oportunidad para reflejar en las instituciones toda la fuerza acumulada en los últimos años de movilizaciones y luchas contra la austeridad y la pérdida de derechos sociales. Como hemos repetido insistentemente desde las páginas de La Brecha, el plano electoral no es el principal campo de batalla para la lucha de clases pero si un reflejo importante de ello. Es en la calle, en los centros de trabajo y académicos donde se produce la verdadera lucha, mediante la organización y la movilización.



Nuestra participación política no se puede reducir a depositar un simple voto periódicamente. Las elecciones, aparte de para elegir a un parlamento, han de servir para visualizar las contradicciones del sistema y fomentar el debate y la participación política. Sólo mediante una entrada masiva de la clase trabajadora en el activismo político es posible acumular mayorías que permitan un cambio social.

De igual manera, el tema nacional tiene una gran importancia en estas elecciones. Pero no debemos aceptar que éstas se polaricen únicamente en términos de independencia si o independencia no. Ello favorece terriblemente a los sectores más reaccionarios de ambos bandos.

La principal elección que nos pone delante estas elecciones es entre ruptura si o ruptura no y en ello hay que centrar el debate. Sea cual sea el resultado final respecto al apoyo a la independencia, el nuevo gobierno tendrá que elegir entre seguir con la política de austeridad y negación de derechos sociales, o el caminar hacia una ruptura con esas políticas, lo cual sólo es posible implantando medidas claramente rupturistas (nacionalizaciones, impago de deuda, inversión pública).

El proceso griego nos ha mostrado cómo el sistema capitalista nunca va permitir una salida de la crisis sino es basándose en una mayor explotación del pueblo trabajador. Va a utilizar todos los mecanismos a su alcance para ello y es imposible competir con garantías dentro de ese campo de juego. Por ello, cualquier fuerza de izquierdas que conquiste un gobierno va a tener que escoger tarde o temprano entre aplicar austeridad y repartir miseria, intentando gestionar buenamente un sistema hecho para los poderosos, o enfrentarse frontalmente a él fomentando una verdadera transformación social que acabe con una economía basada en la explotación de unos pocos sobre unos muchos.

Por otro lado, hay que señalar que el tema nacional y el social están intrínsecamente relacionados. Luchar por recuperar el ejercicio de su derecho en uno equivale a hacerlo también en el otro. No puede haber una verdadera justicia social si no se puede ejercer el derecho democrático de autodeterminación y no existe una verdadera independencia si esta no va acompañada de justicia social. Interpretar esto de otra manera conduce a la colaboración con organizaciones políticas que defienden intereses de otras clases.

Las organizaciones burguesas, siempre van a defender por encima de todo los intereses de la clase a la cual representan y son incapaces de dar solución a estos temas porque van en contra de su lógica del mercado y de los beneficios, por lo que cualquier colaboración con ellas en cualquiera de los temas supondría un lastre para los intereses democráticos y sociales del pueblo.



Lo ideal sería que todo esto pudiera recogerse en una única candidatura de izquierdas, de unidad popular y rupturista, en la cual estuvieran los mejores activistas de las diferentes organizaciones y fuera la puerta de entrada al activismo político para una nueva capa de trabajadores buscando poner fin a la escalada de crisis. Pero finalmente serán dos las candidaturas que pretenderán jugar ese rol: la CUP y Catalunya Si que es Pot. Por ello Socialismo Revolucionario pedimos no sólo el voto, sino la participación activa en sus campañas. Además emplazamos a ambas organizaciones a que luchen juntas tanto en la calle como en las instituciones con el objetivo de iniciar y dar la correcta dirección política a un nuevo ciclo de movilizaciones que mantenga la presión en la calle y que camine hacia la acumulación de una auténtica mayoría social, nacional, estatal e internacional dispuesta a la ruptura. Esta tarea sólo puede ser fructífera si se realiza codo con codo no sólo entre las izquierdas catalanas sino con las de las resto del estado e incluso más allá.